La ocupación hotelera en México, pese a la reapertura gradual de operaciones en julio, luce un escenario desalentador con 72.4 por ciento de cuartos vacíos en promedio —aunque en entidades como la CDMX la vacancia alcanza el 93 por ciento—, por lo que prevén que al cierre de 2020 las divisas generadas por la llamada ‘industria sin chimeneas’ caigan hasta 67.4 por ciento anual, con respecto al 2019.
El turismo fue una de las actividades económicas afectadas por COVID- 19 y, quizá, será una de las últimas en salir de la crisis, según la opinión de expertos.
En el primer semestre del año, el país perdió 396 mil 699 millones de pesos en consumo turístico, según cifras de la Secretaría de Turismo. Entre los más afectados por COVID son los propietarios de hoteles, quienes cerraron por más de dos meses y en la reapertura no logran llegar a su punto de equilibrio.
“Para que un hotel llegue a su punto de equilibrio debe al menos llegar al 30 por ciento de su ocupación. En caso contrario, le cuesta más al hotelero mantener su propiedad abierta y, entonces, debe cerrar. Sale más barato cerrar que abrir”, señaló Rafael García, presidente de la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México.
Estimó que el registro de ocupación promedio en la capital del país —uno de los centros turísticos de negocios más importantes— no supera el 7 por ciento, mientras que en puntos de la CDMX como Santa Fe, los cuartos ocupados no supera el 4 por ciento.
Los hoteleros del país implementaron protocolos de bioseguridad y medidas para mantener el distanciamiento social recomendado por las autoridades. Los dispensadores de gel antibacterial son una constante, los bufetes desaparecieron, pero los huéspedes no llegan.
El presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), Braulio Arsuaga, advirtió que las empresas no han visto mejoría en la ocupación e indicó que las condiciones financieras de estas no son alentadoras. (Informador)











