La primera embarcación de Vidanta Cruises, la nueva división de Grupo Vidanta, propiedad del empresario hotelero y de la industria turística Daniel Chávez, levará anclas en octubre. Este será el banderazo de salida al negocio de cruceros de lujo de la compañía. (Grupo Vidanta zarpará en otoño con su crucero de lujo).
Al timón de la división cruceros esta Iván Chávez, vicepresidente ejecutivo de Grupo Vidanta e hijo del presidente de la compañía, quien dijo que invertirán 700 millones de dólares en este segmento de los cruceros.
La inversión se ejercerá en 10 años y contempla cinco cruceros. No todas serán naves de ultra lujo ni exclusivas para adultos. Chávez analiza diversificar la oferta, con un barco familiar, por ejemplo. “Este primer barco (Vidanta Elegant) es para mayores de edad; es una experiencia íntima. Los demás serán familiares, con atracciones para niños”, indica. “El plan es que cada barco ofrezca una experiencia diferente”.
La inversión proyectada para cada embarcación ronda los 140 mdd. Chávez contempla, adicionalmente, la construcción de un astillero en el Pacífico mexicano.
En la última reunión de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA, por sus siglas en inglés), la española Costa Cruceros informó que destina 6,000 mdd para poner en altamar siete nuevos barcos para 2023. La ítalo-suiza MSC sigue, desde 2016, un plan de inversión de 13 mil 600 millones de euros (casi 15,195 mdd) para construir 16 barcos que estarían en operación en 2026.
Para Vidanta, los 700 mdd y el recorrido del Vidanta Elegant en playas mexicanas son sólo el comienzo de una estrategia que busca distinguirlos como la primera empresa mexicana de cruceros, una industria que, este año, alcanzará en el mundo 30 millones de pasajeros y un valor de 134,000 mdd.
Cruceros Made in México
El Vidanta Elegant fue reconstruido casi en su totalidad en Nápoles, pero el diseño de interiores procede de mano de obra mexicana, supervisada por las firmas especializadas SMC Design y la certificadora BNB, que cuida los estándares de seguridad global.
Vidanta ya está analizando otra oportunidad en el mismo renglón: construir un astillero en el Pacífico mexicano. “Los astilleros para cruceros sólo se encuentran en las Bahamas, [así que] todos los barcos y líneas de cruceros que operan en el Pacífico, cuando requieren una reparación o cualquier mantenimiento, programan su ida a las Bahamas, un trayecto muy largo que obliga a pasar por el Canal de Panamá”, explica Chávez.
El astillero se financiará a partes iguales por Vidanta, otra línea de cruceros y una de astilleros (Chávez no revela sus nombres porque, dice, el trato está en curso).
Construir barcos es un negocio inmenso. Los 10 principales astilleros del mundo tienen ingresos conjuntos cercanos a 200,000 mdd anuales.
A México, arribaron aproximadamente 700 cruceros en los primeros meses de este año, un indicativo de por dónde va Vidanta: algunas operadoras desearían poder dar mantenimiento a sus barcos en puntos cercanos de su recorrido. “Vemos la oportunidad de que un astillero en el Pacífico pueda ser atractivo”, señala Chávez. “Hay muy buen talento mexicano. Muchos ya están en el mundo de las navieras; hay ingenieros navales, arquitectos, gente con gran conocimiento que trabaja por todos lados. Sólo falta el enfoque turístico”.
El número de pasajeros que desembarcaron en puertos mexicanos el año pasado fue de 7.8 millones, según la Secretaría de Turismo, casi 8% más que el año previo. Las costas del Pacífico recibieron a cerca de un tercio de las embarcaciones y a casi un cuarto de los pasajeros, mientras que el resto llegó al Golfo de México y al Caribe mexicano. “Pensamos entrar a este segmento con empresas de cruceros que ya operan ahí y que no quieren mandar sus barcos tan lejos”, insiste Chávez. Con información de Forbes México.











