Las elecciones presidenciales en México, programadas para el 2 de junio de 2024, generan expectativas e incertidumbre en diversos sectores económicos. No obstante, el sector inmobiliario y de la construcción se mantiene como una inversión segura y de bajo riesgo.
Emilio Rojas Cobián, presidente nacional de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), en una conversación con NITU.mx, destacó la resiliencia del mercado inmobiliario post-pandemia. Según Rojas Cobián, esta experiencia ha reforzado la confianza en el sector, que continúa siendo un refugio seguro para las inversiones, principalmente en las zonas turísticas.
En el contexto electoral, las dos principales candidatas presidenciales presentan perspectivas distintas:
– Claudia Sheinbaum, representante del partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), impulsa una política de continuidad con las actuales estrategias económicas y sociales del presidente Andrés Manuel López Obrador. Su enfoque incluye una mayor inversión en infraestructura y programas sociales, con la intención de seguir estimulando el crecimiento del sector inmobiliario mediante proyectos gubernamentales.
– Xóchitl Gálvez, de la coalición opositora Frente Amplio por México, propone un cambio hacia políticas más orientadas al mercado, con énfasis en la atracción de inversión extranjera y la reducción de la intervención estatal en la economía. Gálvez aboga por la desregulación del sector inmobiliario para fomentar un entorno más competitivo y dinámico.
Ambas candidatas reconocen la importancia del sector inmobiliario como motor económico y proponen medidas para incentivar su desarrollo. La elección de una u otra podría significar distintos enfoques en la regulación y estímulo del mercado, pero los expertos coinciden en que la fortaleza intrínseca del sector inmobiliario mexicano lo posiciona favorablemente, independientemente del resultado electoral.
El sector de la construcción e inmobiliario en México ha mostrado un crecimiento constante en los últimos años, respaldado por una demanda interna robusta y una inversión extranjera significativa. Este desempeño refuerza la percepción del sector como un refugio seguro en tiempos de incertidumbre, como los que suelen acompañar a los procesos electorales.
Rojas Cobián concluye que, si bien las elecciones pueden traer consigo ciertos desafíos, la solidez del mercado inmobiliario mexicano y su capacidad para adaptarse a cambios políticos y económicos ofrecen un panorama optimista para los inversores. (Inmobilia: Nuevos proyectos en la Riviera Maya por 5,000 MDP).











