La construcción del Tren Maya, especialmente en el tramo 5 que conecta Cancún con Tulum, ha generado preocupación entre los ambientalistas y expertos en turismo debido a los daños ambientales que podrían afectar de manera significativa el atractivo turístico de la región.
El principal atractivo del sureste mexicano ha sido su entorno natural, que incluye selvas exuberantes, ríos subterráneos y una biodiversidad única. Sin embargo, la deforestación, la contaminación de los cenotes y la alteración de los corredores biológicos causadas por las obras del Tren Maya están poniendo en riesgo estos recursos. Los turistas, especialmente aquellos interesados en el ecoturismo, podrían verse desalentados a visitar una región que ha perdido parte de su riqueza natural.
La percepción internacional también juega un papel crucial en la industria turística. La mala prensa sobre los impactos ambientales del proyecto podría afectar la imagen de la región como un destino sostenible. Esto es especialmente relevante para los turistas europeos y norteamericanos, quienes son cada vez más conscientes de las cuestiones ambientales y podrían optar por otros destinos que ofrezcan una experiencia más respetuosa con la naturaleza.
Además, el desarrollo inmobiliario acelerado, incentivado por la construcción del Tren Maya, está cambiando el paisaje de la zona. Si no se gestiona adecuadamente, podría saturar la infraestructura turística y reducir la calidad de la experiencia para los visitantes. Esto no solo afectaría la afluencia turística, sino que podría también dañar la reputación a largo plazo de la región.
Finalmente, actividades turísticas icónicas de la región, como el buceo en cenotes y la exploración de cuevas, podrían verse comprometidas por la contaminación y la degradación de los paisajes naturales. Estas experiencias, que son únicas en el mundo, son una de las principales razones por las cuales los turistas eligen el Caribe Mexicano como su destino, y su pérdida representaría un golpe significativo para la industria turística local.
En conclusión, los daños ambientales asociados con el Tren Maya no solo plantean un desafío ecológico, sino que también podrían tener consecuencias graves para el turismo en la región. La sostenibilidad del desarrollo turístico y la preservación de los recursos naturales serán clave para mantener la competitividad del destino en el futuro , refiere información de El Financiero.











