Aeroméxico ha iniciado la transición de su flota, reemplazando los Embraer 190 por los más amplios y modernos Boeing 737 Max 9, lo que permitirá incrementar en un 83% la capacidad de asientos en rutas clave.
Mayor capacidad y diversificación
El cambio, centrado en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), implica retirar gradualmente los aviones Embraer, que tienen una capacidad de 99 asientos, y reemplazarlos por el Boeing 737 Max 9, con 181 plazas distribuidas en clase premier, AM Plus y economy. Esta estructura permite atender a diversos perfiles de viajeros, desde negocios hasta turismo económico.
Ventajas operativas y sostenibilidad
Los nuevos aviones, además de aumentar la oferta de asientos, destacan por su tecnología avanzada, menor consumo de combustible y reducción de emisiones, reforzando el compromiso de Aeroméxico con la sostenibilidad y la eficiencia.
Retos en el entorno regulatorio
El cambio estratégico se da en un contexto complejo para Aeroméxico, marcado por:
– Restricciones en el AICM, que incluyen una reducción en las operaciones por hora.
– Traslado de vuelos de carga al AIFA, como parte de medidas del gobierno mexicano.
– Condiciones impuestas por el Departamento de Transporte de EE.UU. (DOT) para mantener la alianza Aeroméxico-Delta, que depende de la restauración de la capacidad en el AICM.
Apuesta por la competitividad
A pesar de los desafíos regulatorios, la renovación de la flota busca posicionar a Aeroméxico como un líder en la aviación comercial, mejorando su oferta en un mercado altamente competitivo. La incorporación de los Boeing 737 Max 9 no solo impulsa la rentabilidad, sino que refuerza la imagen de la aerolínea como una empresa innovadora y orientada al cliente.
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