La aplicación de los protocolos de bioseguridad en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) es prácticamente inexistente ante la falta de estrictos controles en las diferentes áreas y el alto flujo de pasajeros.
A diferencia de otros aeropuertos del país en donde se siguen de manera rigurosa los protocolos de sanidad e higiene desde la entrada y en todo el proceso de viaje del pasajero, en el AICM la operación es muy complicada.
La entrada a las terminales, que puede hacerse por diferentes puertas, no cuenta con un filtro sanitario que exija la toma de temperatura o aplicación de gel antibacterial, si bien hay varios dispensadores, no se obliga a su uso.
Tampoco hay una señalización clara sobre el distanciamiento y sentido que deban seguir los transeúntes al interior del aeropuerto, lo que en zonas de alta concentración genera aglomeración de personas. Esto es principalmente hacia los mostradores de documentación, filtro de seguridad y en salas de última espera.
En aerolíneas que tienen alto nivel de ocupación o rutas como Aeroméxico, Viva Aerobus o Volaris, las filas se extienden a lo largo de los pasillos, y aunque el personal de seguridad exhorta a mantener el distanciamiento, el número de personas imposibilita respetarlo.
Conforme se acerca el pasajero al mostrador de documentación, la concentración de gente es mayor, pues aunque está marcado el metro y medio con la persona de enfrente, a los lados está la continuación de la fila impidiendo que se pueda mantener el distanciamiento.
El uso de pase de abordar impreso sigue constante pese a la insistencia de optar por los digitales que queda solo como una práctica opción para los pasajeros, además que el acceso al filtro de seguridad para vuelos nacionales no exige la presentación de un cuestionario de riesgo de contagios como en otras terminales.
Para el área de abordaje, la insistencia del personal de las aerolíneas es insuficiente para controlar el grupo de personas que insiste en hacer filas innecesarias o no respetar los lugares marcados para guardar la sana distancia.
En la llegada de pasajeros tampoco hay mucha diferencia a la era previa al Covid-19. Los pasajeros se aglomeran en el reclamo de equipaje pese a los señalamientos y para salir al pasillo principal puede haber o no personal sanitizando a pasajeros y maletas.
Mientras las aerolíneas envían un mensaje de seguridad y confianza para sus clientes con el uso de filtros HEPA, procesos de sanitización especiales en el avión y un nuevo sistema de servicio a bordo, el tránsito por el AICM se convierte en un factor de riesgo para los usuarios y personal.
El aeropuerto capitalino es el más transitado del país y el más importante en conectividad. En 2020, registró 21 millones 981 mil pasajeros de los cuales, cerca de 11 millones fueron salidas y los otros en llegadas. (Construirán en el AICM plataforma de emergencia por 200 mdp).











